lunes, 1 de diciembre de 2008

VICTORIA, SUDOR, LÁGRIMAS Y HAZAÑA 3-2


El Valencia se reecontró con la victoria en Mestalla en un partido de esos difíciles de explicar. Tras dos derrotas consecutivas en casa frente a Racing y Sporting, el Valencia se sacó de la manga media hora de gran fútbol frente al Betis, comandado por un sobresaliente Edu y rematado por Villa y Mata. En la segunda segunda parte, ya sin el centrocampista brasileño, los de Chaparro empataron e incluso lo tuvieron en su mano, pues el Valencia se quedó con diez por expulsión de Marchena. Entonces apareció Baraja para cabecear una pelota parada y mantener al Valencia arriba.Se especuló en la previa con que Emery podía repetir el trivote que tan buen resultado le había dado a domicilio y optó por él, pero con una variante que resultó decisiva. En lugar de Fernandes puso a Edu y el brasileño dio un recital. Ofreció salida de balón y los mejores pases del partido. El Valencia desarboló al Betis con un ritmo de juego muy alto y Edu casi siempre estaba presente. A su ritmo, todos la tocaban. Por si fuera poco, participó en los dos primeros goles. En el de Villa centró templado desde la banda para que el 'Guaje' empalmara a la red con la zurda como si nada.Diez minutos después, centró en largo para que Mata se lo guisara y se lo comiera. Midió a Nelson y Juanito, les recortó y la puso pegada al palo. 2-0 y Mestalla divirtiéndose. Pocas cosas podían arruinar la fiesta, pero ocurrió una de ellas. Antes del descanso, Edu se echó mano al muslo izquierdo. Otra lesión del brasileño. Por suerte, esta vez no fue en la rodilla, pero el centrocampista se retiró con una cara que le llegaba a los pies. Normal. Le sustituyó Manuel Fernandes y nada fue igual.
El partido se vuelve locoCon el recuerdo de lo ocurrido en la primera parte, el Valencia se echó a dormir y el Betis, que tiene buenos futbolistas, no armó el taco de puro milagro. Renan se tragó un remate normalito de Juanma y Mestalla comenzó a inquietarse. Tenía motivos, porque los de Chaparro cada vez apretaban más. En una de sus embestidas, Marchena hizo penalti a Sergio García después de que en la misma jugada Albiol hubiera salvado la pelota sobre la línea y de que Miguel le quitara la pelota a Renan. Emaná no perdonó.Después de todo lo ocurrido en el partido, el Betis tenía el choque igualado, jugaba con uno más y tenía media por delante. Una situación ideal, pero el partido todavía guardaba sorpresas. En esas situaciones conviene estar más atento que nunca a los balones parados y el Valencia lo comprendió mejor. Baraja cabeceó una falta lateral y devolvió al Betis a la realidad, la que dice que no vence en Mestalla desde mediados de los ochenta.La hinchada valencianista, en fin, sintió de todo en 90 minutos. Primero disfrutó con su equipo, luego sufrió e incluso temió por la remontada y finalmente se quedó aliviada con una victoria que se había puesto muy cara. Tres puntos importantes porque en la siguiente curva espera el líder.

PARTIDAZO EN LA NIEVE 0-4


A pesar del frío, el Valencia salió más entonado que el conjunto noruego aunque no conseguía llegar con peligro al área de Jarnstein. Poco a poco, el Rosenborg empezó a entrar en el partido y la cosa se igualó. El encuentro estaba muy abierto cuando Mata remató de cabeza un centro, el balón dio en el larguero, después en la mano del portero noruego y para adentro. Corría el minuto 22 y el Valencia, a pesar de las bajas temperaturas, se adelantaba en el marcador. Su rival, lejos de amilanarse, buscó el empate presionando muy bien, dejando muy pocos huecos al conjunto de Emery, y tratando de sacar provecho de las contras y de los saques de esquina. Aunque achuchaban, los pupilos de Hamrem no conseguían poner en demasiados aprietos a Renan mientras el Valencia parecía dormido.Precisamente Mata, otra vez, volvió a ver puerta pero su gol no subió al marcador por fuera de juego previo. Después Morientes estuvo a punto de marcar el segundo y dar así la tranquilidad que tanto buscaba el equipo de Emery. El de Sonseca se encontraba en una posición inmejorable para encarar al guardameta local cuando un jugador del Rosenborg se anticipó lo justo para evitar que la enganchase el 'Moro'.Tras el descanso, Mata se quedó en el banquillo y en su lugar salió Joaquín. El Valencia volvió a saltar más despejado al terreno de juego. De hecho, nada más arrancar Fernandes tuvo en sus botas la ocasión de sentenciar, pero un jugador local consiguió desviar su disparo.
Golazo de Pablo. El Rosenborg se quitó las legañas y empezó a reaccionar. Skjelbred protagonizó una gran jugada desde la izquierda, se internó por el carril central y du disparo con la izquierda salió rozando la portería de Renan.El Valencia siguió buscando el tanto que frenase su ansiedad a través de disparos de Joaquín y Morientes, mientras que los noruegos trataban de darles la réplica. Todo hacía indicar que el conjunto de Emery iba a sufrir hasta el final cuando Pablo Hernández se sacó de la chistera una jugada para enmarcar. Dribló a dos defensas y colocó el esférico por toda la escuadra. Un golazo que dio alas a los españoles, que a partir de entonces dominaron el partido.Baraja marcó el tercero desde la frontal en la recta final del partido y Joaquín, 'in extremis' colocó el definitivo cuando el colegiado estaba a punto de pitar el final. El Valencia regresa a España con los tres puntos en la maleta, se coloca segundo del Grupo G con 4 puntos y un partido menos que el Saint Etienne, que lidera la tabla con 7. Paso de gigante de los de Emery hacia los octavos.